CAVIAR DE BERENJENA (BADRIDZHNIS KHIZILALA)

Vajilla seleccionada: plato sopero de la serie Skull.

Situándonos casi
en el ecuador del gran banquete georgiano, creo que no hay mejor manera de
despedir los aperitivos fríos que presentándoos un espectacular caviar de
berenjena (Badridzhnis khizilala).

Sin duda, el badridzhnis
khizilala
representa la influencia que la gastronomía georgiana ha
adquirido de la cocina levantina: cierto es que la berenjena no es un alimento
puramente caucásico; más bien podemos encontrar múltiples variedades de este
vegetal a lo largo y ancho de todo el Mediterráneo, así como en los países de
Oriente Medio.

Por ello, muchos
asocian este manjar con el baba ganoush, a pesar de que el caviar no se
hace con tahini o crema de sésamo. También es preciso decir que la gastronomía
francesa tiene su propia versión de este aperitivo (caviar d’aubergine),
aunque las influencias del mismo también provienen de la gastronomía del
Levante Mediterráneo (Líbano, Jordania, Palestina, Siria, Irak, Chipre y
Egipto).

Por último,
aunque se trata de un aperitivo frío, hay quien puede relacionarlo con platos
de otra índole, como el pisto o la ratatouille, debido al tipo de ingredientes
que lo componen y a su modo de preparación. En cualquiera de los casos, este
fresco aperitivo funciona a la perfección, por ejemplo, cuando no se encuentran
alternativas veganas a la clásica ensaladilla rusa.

No olvidéis comerlo sobre tostadas calientes de pan de centeno.

INGREDIENTES (Para un timbal
como el de la foto)

  • 1 berenjena grande
  • 1 cebolla mediana o dos chalotas
  • 1 tomate mediano pelado (mejor utilizar tomate natural
    que de lata)
  • ½ pimiento verde desvenado y despepitado. También lo he
    comido con pimiento amarillo y, aunque cambie ligeramente el sabor, queda muy
    rico.
  • 1 diente de ajo pelado y sin el nervio central
  • ½ cucharada de miel de acacia
  • Zumo de ½ limón
  • 2 cucharadas de aceite de oliva (orientativo)
  • Sal y pimienta negra recién molida (al gusto)
  • Cilantro y perejil picado y granos de granada para
    decorar. En alguna ocasión, me lo sirvieron con menta, que también le va
    fenomenal.
  • Un chorrito de aceite de oliva al limón para aliñarlo en
    plato. Si no se dispone de este tipo de aceite, se puede sustituir por aceite
    de oliva virgen.

ELABORACIÓN

NOTA: para pelar
los tomates deberéis escalfarlos previamente, a no ser que dispongáis de un
pelador específico para tomate.

  1.  Antes de nada, calentamos el horno a 200ºC.
    Mientras este se calienta, hacemos un corte horizontal, dividiendo la berenjena
    en dos pedazos. Acto seguido, con una brocha de cocina, la impregnamos de
    aceite de oliva y la salpimentamos.
  2. Cuando el horno
    esté listo, bajamos la temperatura a 170ºC, y dejamos que la berenjena se ase
    durante unos 30-40 minutos, dependiendo del tipo de horno. La berenjena tiene
    que quedar tierna. Una vez asada, la sacamos del horno y dejamos que se enfríe.
  3. Mientras,
    cortamos la cebolla (o chalotas) finamente y la salteamos, en una sartén con
    fondo, a fuego medio, en dos cucharadas de aceite de oliva hasta que esta quede
    blanda, pero no dorada. Durante este proceso, picamos finamente el ajo y el
    pimiento verde.
  4. Una vez la
    cebolla se haya ablandado, añadimos el ajo y el pimiento picado. Removemos de
    vez en cuando, para que ninguna de las verduras se queme. Este proceso habrá
    finalizado cuando el pimiento empiece a estar blando; después de unos 8 minutos
    aproximadamente.
  5. Mientras se hace
    el pimiento, despulpamos la berenjena con una cuchara. Nos deshacemos de la
    piel y picamos finamente la pulpa. Asimismo, picamos finamente el tomate.
  6. Con el pimiento
    ya emblandecido, añadimos la pulpa picada de la berenjena y el tomate picado,
    la media cucharada de miel, sal y pimienta al gusto. Subimos el fuego para
    acelerar el proceso de ebullición del sofrito, y cuando este empiece a hervir,
    lo reducimos al mínimo y cubrimos la sartén durante 25 minutos aproximadamente.
    Removemos de vez en cuando, para asegurarnos de que no se nos quema el sofrito.
  7. Al cabo de los
    25 minutos, destapamos la sartén y seguimos friendo hasta que el exceso de
    líquido del sofrito se evapore y este se espese. Debéis tener cuidado para que
    no se seque. Por ello, se debe remover ocasionalmente. Este proceso puede
    tardar hasta 15 minutos, dependiendo de la consistencia de las verduras.
  8. Cuando la mezcla
    esté lista, la transferimos a un bol y añadimos el zumo de limón y más pimienta
    negra molida (al gusto). Asimismo, aprovechamos para probarla y corregir el
    punto de miel y de sal. Removemos.
  9. Finalmente,
    dejamos reposar hasta que se enfríe y, una vez haya perdido temperatura,
    cubrimos el bol con papel film y lo metemos en la nevera durante, al menos, un
    par de horas. Cuanto más tiempo pase refrigerándose, más sabroso estará nuestro
    caviar.
  10. Para servirlo,
    se puede utilizar un aro de cocina (como si fuese un tartar). Después se le
    echa un chorrito de aceite de oliva al limón y se decora con cilantro y perejil
    picado y granos de granada fresca.
  11. Se come sobre
    tostadas de pan de centeno.